Policarbonato alveolar en invernaderos: sección, orientación de los canales y control de la condensación

 

Policarbonato alveolar en invernaderos: sección, orientación de los canales y control de la condensación

Publicado: 24.OCT.2026



 

El policarbonato alveolar se ha convertido en uno de los materiales de cubierta más habituales en los invernaderos comerciales y de aficionado. Sus ventajas frente al vidrio son claras: pesa mucho menos, resiste el granizo y el aire atrapado entre sus paredes aísla. Sin embargo, buena parte de los problemas que aparecen en obra no se deben al material, sino a decisiones de especificación y de montaje. Este artículo resume los criterios técnicos que conviene revisar antes de pedir las placas.

 

Por qué el alveolar y no la placa maciza

La densidad del policarbonato es de aproximadamente 1,2 g/cm³, de modo que una placa maciza de 6 mm pesa en torno a 7,2 kg/m². Una placa alveolar de doble pared del mismo espesor nominal pesa del orden de 1,3 kg/m². Esa diferencia, multiplicada por toda la superficie de cubierta, reduce la carga permanente sobre la estructura y facilita la manipulación en obra.

Además, las cámaras de aire mejoran el aislamiento térmico, lo que importa en invernaderos con calefacción. La placa maciza sigue teniendo sentido cuando se busca máxima transparencia o una resistencia al impacto muy elevada, pero en la mayoría de los invernaderos el alveolar ofrece el mejor equilibrio entre peso, aislamiento y coste.

 

Elegir la sección según el clima y el uso

El espesor nominal no basta para definir una placa. A igual espesor, una doble pared, una triple pared o una estructura en X tienen geometrías, pesos y rigideces distintas. Como criterio general:

●  En invernaderos sin calefacción y climas templados suele bastar una doble pared de espesor moderado.

●  En inviernos fríos o invernaderos calefactados, las secciones de triple pared o en X aportan más aislamiento y rigidez.

●  Donde el granizo es frecuente, conviene valorar placas más gruesas o macizas en las zonas expuestas.

En cualquier caso, la separación entre correas y las cargas de nieve y viento de la zona deben comprobarse con la tabla de carga de la sección concreta que se va a suministrar, no con un valor genérico de "placa de 10 mm". Las tablas que publican los fabricantes se refieren a una construcción, un ancho de placa y unas condiciones de apoyo determinadas.

 

Luz difusa frente a luz directa

Una ventaja poco valorada del policarbonato alveolar es que difunde la luz. Con vidrio transparente, la radiación directa puede crear puntos calientes en las hojas superiores mientras las inferiores quedan sombreadas. La luz difusa penetra más en el dosel vegetal y reparte el crecimiento. Para cultivos sensibles al calor se emplean calidades opal o difusoras; para cultivos que exigen mucha luz se prefiere el transparente.

 

Los canales, siempre en el sentido de la pendiente

Es el error de montaje más frecuente. Si los alvéolos se colocan en horizontal, la condensación que se forma en su interior no puede evacuarse, el agua se acumula y en una o dos temporadas aparecen algas y manchas que reducen la transmisión de luz. Los canales deben seguir la pendiente de la cubierta.

En los extremos, el borde superior se cierra con cinta de sellado continua y el inferior con cinta microperforada o ventilada, que deja salir la humedad pero impide la entrada de polvo e insectos. Dejar ambos extremos abiertos, o sellarlos por completo, provoca acumulación de humedad dentro de los canales.

 

Condensación y tratamiento antigoteo

En un invernadero calefactado la condensación en la cara interior es inevitable. Las placas con tratamiento antigoteo hacen que el agua resbale en forma de película en lugar de formar gotas que caen sobre el cultivo, lo que ayuda a reducir problemas fitosanitarios. Este tratamiento se especifica para la cara interior y debe indicarse en el pedido.

 

Protección UV y dilatación térmica

Las placas para exterior llevan una capa de protección UV en una de sus caras, normalmente identificada en el film protector. Esa cara debe quedar hacia el exterior; si se monta al revés, la placa amarillea y pierde propiedades mucho antes de lo previsto.

El policarbonato tiene un coeficiente de dilatación lineal de aproximadamente 6,5 × 10-5 por °C: una placa de un metro puede variar unos 3 mm de longitud con un salto térmico de 50 °C. Por eso los taladros de fijación deben ser sobredimensionados, los tornillos deben llevar arandela de estanqueidad sin apretarse en exceso y los perfiles deben dejar holgura para el movimiento.

 

Curvado en frío

En túneles y cubiertas en arco, el alveolar puede curvarse en frío, pero solo en el sentido de los canales y respetando el radio mínimo que indique el fabricante para esa sección. Una referencia habitual para placa alveolar es un radio no inferior a unas 175 veces el espesor. No es posible curvar la placa en sentido perpendicular a los canales.

 

Qué información pedir y enviar

Para solicitar una oferta útil conviene enviar la ubicación y el clima del invernadero, si tiene calefacción, la separación entre correas, las cargas de nieve y viento, el tipo de cultivo, la sección y el color deseados, la cara UV y la cantidad. Fabricantes como SinoPlastix publican guías en español sobre la lámina de policarbonato alveolar y sobre la selección de placas para invernaderos de policarbonato, con la información que necesita el responsable del proyecto para validar la elección.

 

Conclusión

Un invernadero de policarbonato alveolar funciona bien durante muchos años cuando se eligen juntas la sección, la orientación y los detalles de cierre. Comprobar la tabla de carga de la placa real, colocar los canales con la pendiente, cerrar correctamente los extremos, orientar la cara UV hacia fuera y dejar holgura de dilatación son medidas sencillas que evitan la mayoría de las reclamaciones.

 

 

Archivado en: / Casa & Jardín / Invernaderos

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